Científicamente comprobado: La naturaleza cura

Científicamente comprobado: La naturaleza cura

Científicamente comprobado: La naturaleza cura

 

El contacto con la naturaleza tiene un efecto curativo: está comprobado científicamente. Estudios de la Universidad Emory de Atlanta -Estados Unidos-, llevados a cabo por expertos en salud ambiental y laboral creen que la medicina predominante ha dejado de lado toda una tradición  arraigada a la naturaleza como fuente de beneficios para la salud.

Otros expertos, por su parte sostienen que en gran medida, las molestias físicas y psíquicas que las personas experimentan en la actualidad tienen como base la falta de estímulos naturales que sí experimentaron nuestros ancestros. Incluso, más allá de lo que dicen los entendidos en estos temas, nosotros, también asociamos la salud con la naturaleza y los espacios verdes.

 

Estos son algunos de los beneficios que se experimenta al tener contacto cercano con la naturaleza:

Mejora de la salud física. Correr, andar en bici, caminar, nadar, pasear, son como “masajes internos” para nuestros órganos. Mejora la capacidad de los sistemas respiratorio, cardiovascular y refuerza el sistema muscoloesquelético.

Mejora del estado psíquico. Disfrutar los paisajes naturales ayuda a relajarse y a sentirse satisfecho. El campo se ha convertido en el lugar donde es posible escapar del estrés de la vida urbana, permite vivir una experiencia multisensorial que libera la mente de la rutina.

Ayuda al desarrollo de las habilidades personales y de la comunicación social. Las salidas al campo refuerzan los vínculos entre las personas y las sensaciones que producen tienen un efecto positivo sobre los sistemas cognitivo e inmunitario.

 

Cómo acercarse a la naturaleza:

Reservar tiempo para la naturaleza. Así como reservas tiempo para el descanso o para socializar, también podríamos reservar espacios para el contacto con los elementos naturales.

Sentirla. Oler el campo abierto, tocar las arenas de la playa, escuchar una pequeña fuente de agua son elementos que nos estimulan y llevan a sentirnos mejor.

Aprender a descubrir lo natural. Cuando paseamos vale la pena observar en detalle la flora y fauna que nos rodea.

Costumbres sanas. Siempre que sea posible, podríamos caminar descalzos sobre el pasto, la tierra mojada o la playa.

• Tiempo libre. Los fines de semana y las vacaciones pueden ser aprovechados a fondo para sumergirse a fondo en la naturaleza, las 24 horas del día.

 

Y tú, ¿qué esperas para organizar unas vacaciones al aire libre? ;)